RSS

En mi prisión.

Cierro los ojos.

Los barrotes de mi prisión los acaricio con la delicadeza que ponía Machado en sus poemas. Una canción, que nunca cansará de escucharse. Una calle de piedra, rota por el silencio de una cabeza gacha y unos deseos de olor a vino que emergen de entre sus arrugas. Unas arrugas que van muy por dentro de la piel. Un vestido blanco, testigo de la más fugaz de las miradas. El sonido de las hojas pasar, empujadas por el ansia de vivir muy lejos de la prisión. De la prisión.

Abro los ojos.

Los barrotes se convierten en rimas sobre el papel mojado de lluvia que nunca cayó del cielo. La canción es ahora un pentagrama, donde se apoyan las letras al unirse. Letras. Que rompen el silencio de la calle de piedra. Que colocan flecos al vestido blanco, y una sonrisa a la hebilla del cinturón. Arrugas, que se estiran dejando ver todo lo que hay dentro. Un color azul como el cielo, y una estrella única que ilumina el interior de las hojas. Hojas, que se convierten en mi prisión. En mi prisión.

Anuncios
 
Deja un comentario

Publicado por en diciembre 29, 2014 en Minirelatos

 

A mis compañeros. 2013-2014

Hola chicos,

me presento, soy Antonio Delgado Durán, y este año he sido vuestro delegado. Hoy, no solo yo, sino todos, acabamos nuestro primer año de nuestro camino por ser ese tipo de personas cuyo trabajo es simple y llanamente hacer felices a los demás. Hoy, es un día para mirar hacia atrás y ver lo que este año nos puede contar sobre nuestro futuro. En primer lugar, me gustaría viajar al momento donde recibimos el mensaje de admisión de la UCA. Rezaba así: “Admitido en PSICOLOGÍA”. Tres palabras. Quizás fueran más, pero las importantes estaban ahí, mostrándonos gran parte de nuestro futuro. En ese momento, solo pude pensar en que mi sueño se iba a hacer realidad. Y hoy pienso que fui un necio pensando solo eso. Hoy, viajaría a ese día, y le diría a ese Antonio Delgado Durán sin barba y un poco más inocente: “Despierta, imbécil, lo importante no es el fin, sino el camino”. Hoy, todos vosotros me habéis demostrado que esa frase es muy, muy cierta. Y es que sois vosotros quienes me habéis enseñado que el camino, por mi tortuoso que sea, por muchos baches y curvas que tenga, es el camino que hemos de recorrer todos. Hoy puedo mirar a mi lado y veros a todos vosotros acompañándome, y yo acompañándoos a vosotros. Pero lo más importante no es lo que vea, sino lo que sienta. Y lo que siento es que aunque el camino no vaya a ser fácil, cuando las fuerzas flaqueen solo tendremos que mirar al lado para ver que no una, sino muchas manos amigas estarán tendidas ofreciendo ayuda.

Así me he sentido yo durante este año, con nada más y nada menos que setenta y cinco manos para sentirme apoyado en mis decisiones y en mi labor como representante. Y, ¿a quién pretendo engañar?, mi cargo es secundario en estos momentos. Porque sois vosotros, compañeros, y no mi cargo, quienes me habéis ayudado tanto, tantísimo este año. Delegado o no, os tengo, os debo, mejor dicho, dar las gracias por todo este año que se nos ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Gracias por comprenderme, gracias por apoyarme, gracias por hacer que este cargo sea lo más llevadero posible, y sobre todo, gracias por vuestro lado humano. Gracias a todas aquellas personas que no han ayudado al Delegado de la clase, sino a Antonio, el chico de los ojos grandes y peinado hacia al lado. Gracias a todos aquellos que se han molestado en intentar conocer a la persona que está detrás del chico pesado de los correos, y sobre todo, gracias a todos aquellos que me han sabido sacar una sonrisa cuando las circunstancias no eran las mejores.

Y gracias a todos. A todos y cada uno de vosotros. Sin excepción. Gracias, porque hoy día puedo escribir esto con una sonrisa que os la debo en una septuagésima quinta parte a cada uno de vosotros.

Hoy, 24 de junio de 2014, se cierra la primera etapa en nuestro camino hacia el ser psicólogos, y mi valoración de este año es la máxima, pese a haberme tenido que pelear con enemigos como la incompetencia, la altivez, la inestabilidad y demás factores que me han costado más de un suspiro. Pero compañeros, lo volvería a hacer miles de veces si con eso obtuviéramos los mismos resultados. Y lo haría porque siempre me he sentido arropado, porque siempre he sentido que detrás de mi voz había setenta y cinco personas luchando por lo mismo que yo. Por esto, creo que sería una falta de responsabilidad el no continuar el año que viene.

Para terminar, quería hablar con ese Antonio Delgado que, acostado en su cama recibió el mensaje de admisión en Psicología: No tengas miedo de los cambios en tu vida, porque aunque no todos sean buenos, algunos giros en la vida hacen que te encuentres a personas llenas de cosas positivas que te harán mejor, y conocerás a gente maravillosa. Tanta, que no sabrás cómo te la has apañado tanto tiempo sin ellas.

Gracias de nuevo a todos y cada uno de vosotros por cargar a este año de positivismo, amistad, y psicología.

Para mis compañeros.

Feliz verano.

Os quiere,

Antonio Delgado.

 
Deja un comentario

Publicado por en junio 24, 2014 en Sin Categoría

 

Uno de Junio.

Hay ocasiones en los que me gusta volver mi vista hacia atrás, y ver qué es lo que me ha traído hasta aquí, hasta mi presente. Hoy, es uno de esos días. Pero hoy, vuelvo mi vista atrás buscando a una persona. Y no es una persona cualquiera, sino una de esas personas que te hacen crecer y que te buscan la sonrisa en las lágrimas, la luz en la oscuridad, el sol en la noche. Y lo encuentra.

Hoy miro hacia atrás, y mi vista se topa en aquel 15 de Septiembre del 2011. Ahí comenzó, sin yo saberlo, una de las amistades que sé que no perderé nunca. Ese día ni yo ni ella sabíamos lo importante que seríamos el uno para el otro, ni si quiera nos lo imaginábamos.

Y sin embargo, hoy, uno de junio de 2014, estoy aquí, escribiéndole una entrada en mi blog como una ínfima muestra de todo lo que le tengo que agradecer. Y digo ínfima porque no se merece unas simples palabras. Ella se lo merece todo. Y no es una metáfora, no es una exageración.

Solo nosotros sabemos las cosas que me ha aguantado, solo nosotros sabemos la de veces que sin pedírselo ha venido a mí cuando más lo he necesitado, en aquellos momentos donde realmente la necesitaba. Pero lo que ella no sabe es todo el bien que me ha hecho, todo lo que ha conseguido en mí, todas las veces que he podido sonreír gracias a ella.

Hoy, como dije antes, comienza un nuevo mes, que pasa a segundo plano con el cumpleaños de la que es sin duda una de mis imprescindibles. Hablo de Miriam Tocón, mi fantasma preferida, la chica crédula que se creía mis historias fantásticas. Hablo de la persona que no hace falta que siga definiendo, porque para hacerlo tendría que decir todo lo que ha hecho por mí.

Hoy, en tu cumpleaños, te escribo esto con mis recuerdos puestos no solo en ayer, sino en estos casi tres años en los que no te has cansado de hacerme reír. No tengo palabras para darte las gracias de la manera en que te las mereces Miriam, y sabes que es verdad. Solo me queda desearte feliz cumpleaños, y que hoy, mañana, y siempre, tendrás a tu eterno amigo aquí para ti.

Felicidades, pequeña,

Y sobre todo,

gracias.

 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 31, 2014 en Sin Categoría

 

Continúa avanzando

A ti, que estás leyendo ésto. ¿Por qué no estás sonriendo ahora mismo? No vivas solo de los recuerdos, sal ahí afuera y demuéstrale al mundo quién eres y qué eres capaz de hacer. El mundo te espera, a ti y a todo lo que le puedes aportar. ¿Crees que no tienes nada que demostrar? ¿Que no tienes nada nuevo que aportar? Recuerda cuando hiciste reír a esa persona que solo hacía llorar. Recuerda cuando creías que no podías y al final, pudiste. Recuerda que todo lo que conseguiste, lo conseguiste siendo tú, siendo fiel a ti mismo. No te rindas en ningún aspecto de tu vida, pues eres grande, quizás más de lo que incluso tú puedes llegar a creer. Creer, recordar, pero siempre avanzando hacia un nuevo mañana construido por ti.

Desde aquí, desde este recóndito lugar en el mundo, te doy las gracias por hacer todo lo que has hecho y lo que te queda por hacer. Confía en mí, pues conseguirás todo lo que te propongas. Quizás no cuando te lo propongas, pero estoy seguro de que eso que quieres alcanzar está más cerca de ti de lo que tú crees.

Tras leer esto, continúa avanzando hacia el mañana que tú quieres, pero recuerda vivirlo en el presente.

 
Deja un comentario

Publicado por en mayo 3, 2014 en Sin Categoría

 

La primera vez que nos vimos. Parte 2

Ahí estabas. Detrás de ese cristal, tus ojos sin duda miraban hacia mí. Vidriosos, verdes y pequeños, fueron los primeros que empezaron a grabarse en mi memoria. Sí, sin duda me mirabas a mí. Pareció como si me quisieses dar las gracias, por algo que yo todavía no había hecho. Pareció también como si esa sonrisa que se te dibujó en la cara fuese la llave para dejarme entrar a tu corazón, y completarlo un poco más con mi llegada.

Llegué, y no quise que nadie se enterara. Sin pisar fuerte, de puntillas. Pero poco a poco me enseñaste a que mis pasos fueran seguros y firmes, hasta llegar hasta hoy. No han cambiado demasiado las cosas desde aquél día. Tus ojos siguen guiándome por el camino de mi vida, dándome una referencia donde apoyarme y donde descansar. Y sobre todo, es en tu mirada donde encuentro las fuerzas para seguir adelante, para luchar como me enseñaste: siempre a mi manera, que es también la tuya.

Hoy, mereces que te dé las gracias por todo lo que me has enseñado, y por saber guiarme desde aquella primera vez que nos vimos.

Tú, con solo una sonrisa y una mirada.

 

A ti y a tu valor,

papá.

 
Deja un comentario

Publicado por en marzo 19, 2014 en Minirelatos

 

La primera vez que nos vimos. Parte 1

Ahí estabas. Acurrucado en tu nido sin saber que ahí estaba yo. No pude hacer otra cosa que mirarte. Mirarte y sentir que en mi corazón algo estaba abriendo paso para instalarse dentro de él. Es algo demasiado grande como para que lo entiendas ahora, demasiado difícil de explicar. Me costó dejar de mirarte, de hecho no lo hice hasta que me interrumpieron. Mientras tanto, yo seguía ahí, detrás de aquel maldito cristal que nos separaba. Pero dentro estabas tú, y abriste los ojos. Y te di las gracias por llegar a este mundo, por darme una razón por la que ser, por la que luchar por un mundo mejor. Por ti. Nunca dejé de hacerlo, nunca.

Tus ojos se detuvieron en mí por casualidad, y lo aprovechaste para darme todas las razones que me faltaban para no moverme de tu lado hasta que tuvieras la edad para agradecerlo. Y es que pareció que me diste las gracias por anticipado por todo lo que haría por ti, por espantarte todos tus demonios, y por enseñarte a luchar contra ellos.

Un agradecimiento que hoy va de vuelta, porque llenaste ese hueco en mi corazón, y porque le diste sentido a todo.

 
Deja un comentario

Publicado por en marzo 19, 2014 en Minirelatos

 

Insuficiente

Hoy es uno de esos días en los que me siento extraño, diferente. Hoy hay algo que me dice “Antonio, hoy no es un día cualquiera”. Y me doy la razón. Me corroboro a mí mismo. Hoy no es un día como ayer, no como mañana. Hoy es, ni más ni menos que 1 de marzo. Un día en que, desde hace 19 años hasta hoy, celebra una persona su cumpleaños.

Una persona que por mucho que quiera definirla, me resulta imposible hacerlo con precisión, objetivamente. Hoy, por ser 1 de marzo, lo voy a intentar. Pero no la voy a definir a ella, sino a lo que significa para mí, y a lo que ha significado todo este tiempo en el que ha sido uno de los pilares más importantes de mi vida.

Empezaré por el principio, por ese día que llegó nueva. Ese día de primaria en el que ni ella ni yo sabíamos lo importantes que seríamos el uno para el otro. Ese día, seguro que aquél día, el ángel de la guarda que tenemos en común consiguió que, poniéndomela delante, empezáramos a forjarnos una amistad que hoy día sigue. Y que me atrevería a decir que sigue creciendo, cada día más fuerte, cada día mejor.

Un día como hoy lamento no acordarme exactamente de la fecha en que llegó a mi vida. Aunque estoy seguro que nuestro ángel de la guarda sí que se acuerda.

Más tarde, poco a poco, casi sin darse cuenta ella, ni darme cuenta yo, nos convertimos en amigos. En ese tipo de amigos… que son difíciles de explicar. Ese tipo de amigos en los que se confía sin esperar nada a cambio, a los que les puedes contar todo, porque sabes que su apoyo o su abrazo puede ser más efectivo que cualquier psicólogo de pacotilla que te diga lo que tienes que hacer.

Como digo, no es fácil de explicar. Pero si algo tengo claro, es que me ha ayudado mucho en momentos en los que yo necesitaba su apoyo, y que me ha enseñado a mantenerme en mi sitio más veces de las que me hubiera gustado. Me ha enseñado tantas cosas, me ha regalado tantos momentos, que todo esto me parece insuficiente.

Sí. Insuficiente. Y hasta injusto. Me ha dado tanto, ha significado tanto, que una simple entrada en el blog no es ni una ínfima parte de todo lo que se merece por su cumpleaños.

Y como es insuficiente, aparte le voy a regalar algo más. Un regalo de los que le gustan a ella, de los inmateriales, los que no cuestan dinero.

Una promesa.

Te regalo, Rocío, la promesa de que siempre que quieras tener un hombro amigo, ahí tendrás el mío. La promesa de que todo esto que te estoy escribiendo, son solo unos cuantos sentimientos verbalizados y tecleados de mala manera en un ordenador. Te prometo, Rocío, que lo importante está por dentro, que todas estas palabras no son nada comparado con lo que significas para mí, y estoy seguro de que seguirás significando.

Gracias por entrar en mi vida aquella mañana de primaria, gracias por esas lágrimas que han hecho acto de presencia cuando han hecho falta, porque me han hecho más fuerte. Tú. Tú me has hecho más fuerte, y me has enseñado a ser quien soy hoy.

Gracias por ser tú, y por seguir ahí cuando debías de estar. Gracias por estar en el momento y el lugar exacto. Gracias por aceptarme tal y como soy (y también tal y como he sido). Gracias, en definitiva, por ser mi amiga. Mi pilar, una parte de mis cimientos, una sección de mi corazón.

Gracias, y aunque todo esto sea insuficiente, feliz cumpleaños.

Para ella,

para que algún día lo vuelva a leer

y se acuerde de que todo lo que le debo.

Te quiero.

 
Deja un comentario

Publicado por en marzo 1, 2014 en Especial

 

Ángel de la guarda

Hablo de aquél ángel que no se ve, pero que está ahí. Hablo de aquél, que sin pedírselo, ni haberlo llamado, vino. Y vino para quedarse. Hablo de aquél ángel, que te ayuda y te guía sin pedir nada a cambio.

Es difícil de explicar, pero es una de las mejores sensaciones que una persona pueda sentir: El tener un ángel de la guarda. No hablo de alguien que está detrás de ti con los brazos preparados para que, en el caso de que te caigas, volverte a levantar. Eso es de derrotistas. Hablo de alguien que está a tu lado mirando contigo hacia el frente, con un brazo sobre tu hombro, haciendo que lo que veas lo veas de diferente manera. Una manera más clara, más lúcida, una manera que sin él no sería posible. Es una ventaja tener un ángel de la guarda. Una ventaja que no muchas personas tienen. Es, como digo, difícil de explicar, pero sin embargo muy fácil de acostumbrarse.

Es una suerte tener alguien que no te deja ir hacia atrás, ni siquiera para coger impulso. Una suerte, que con una mirada ya sepas lo que tienes o no tienes que hacer. Es una suerte tener a alguien que te hace reír cuando más lo necesitas. Una suerte, al fin y al cabo, que llega muy pocas veces en la vida, y que sería un necio si la despreciara.

Yo me pregunto, ¿cuántas personas tendrán alguien sobre el que dejarse caer? ¿Cuántas personas sentirán que pase lo que les pase, siempre tienen esa mano y esa sonrisa que les llega cuando más les hace falta? ¿Cuántos…? Pero al final, siempre me respondo lo mismo. Me da igual. No me importa. Para nada. No importa cuántas personas cuiden de otras, porque yo, señores, yo no tengo un amigo, yo tengo un ángel de la guarda.

Les hablo de miradas cómplices, de esos “a ti te pasa algo”, sin que ni siquiera hayas hablado. De esa sensación de quietud que te regala con su sola presencia. Les hablo de un sentido de la amistad que es difícil de ver desde un punto de vista objetivo, porque objetivamente él es mi amigo, pero no, un amigo no consigue tanto en tan poco tiempo.

Pero… ¿saben lo que más me sorprende? Que nadie lo haya visto antes. Me niego a creer que eso solo lo vea yo. Es imposible que nadie vea que tras ese traje de bufón hay no solo un amigo, sino una persona que difícilmente alguien la pueda igualar.

Me faltan palabras para agradecer todo lo que le tengo que agradecer a esta persona. Me faltan halagos, me falta incluso el valor… pero me sobran las ganas.

Por eso escribo esto, para que todo el que lo lea sepa lo afortunado que soy, y que sepan que cuando esté triste no tienen por qué preocuparse, porque siempre tendré un ángel de la guarda que no permitirá que nadie juegue con mis lágrimas, que me hará reír cuando eso pase, pero sobre todo, sobre todo, que él estará ahí. Siempre. Que le pese a quien le pese ese ángel de la guarda bajará y se sentará al lado mía hasta que la tormenta pase.

Gracias, a lo que sea que haya arriba, por hacer que en el último momento cambiara de decisión y se matriculara en el mismo instituto que yo. Gracias, por hacer que escogiéramos el mismo camino. Gracias, por bajarme a esta persona, que se merece esto y absolutamente todo lo bueno que le pueda ocurrir a alguien.

Y ahora te hablo a ti directamente, “amigo”. Gracias por ser quien eres, gracias por ayudarme tanto cuando más lo he necesitado, porque ya es de todos sabido que lo he necesitado. Tú has pasado de ser un completo desconocido a un pilar en una vida sin cimientos. Gracias por ser lo que me estabiliza cuando peor estoy. Gracias por ser la persona a la que siempre acudo para que me saque una sonrisa. Siéntete orgulloso de que le puedas sacar estas palabras a alguien, porque te aseguro que salen de lo más hondo de mí.

Gracias, sobre todo, por significar tanto para mí.

Gracias, finalmente, por ser mi ángel de la guarda.

Para ti, porque te lo mereces más que nadie.

Stay Strong, always in Your Way.

 
Deja un comentario

Publicado por en febrero 9, 2014 en Especial, Minirelatos

 

Etiquetas: , , , , ,

Hay un amigo en mí.

¿Amistad? La mía nació un 6 de Febrero de 1995.

Hay gente que no cree en la amistad, que la vida le ha demostrado que no se puede confiar en nadie. Lo que esas personas no saben, es que sí existe, y que tiene un nombre dentro del corazón de cada una de ellas.

Yo me aprendí su nombre muy pronto, tanto que ni me acuerdo de ese instante en el que una fuerza que se nos escapa nos pusiera juntos, uno al lado del otro. Mi amistad tiene nombre, sí, y no es un nombre común. El nombre de mi amistad es Demetrio Cabeza García, y puedo estar muy orgulloso de decirlo. Este nombre se grabó en mí desde antes de que tuviera uso de razón, y me enseñó gran parte de lo que sé. Lealtad, compañerismo, gratitud, valor, resiliencia…

Dios los cría y ellos se juntan, dicen. Mentira. Tengo la suerte de poder decir, gritar si quiero, que Dios me lo puso delante antes incluso de criarme. Una suerte que me marcará de por vida, una suerte que no olvidaré nunca. Una suerte, que gracias a ese Dios que nos puso al lado, sigo teniendo.

Suerte de tenerlo, y suerte de seguirlo teniendo. Porque gracias a él hoy soy quien soy, y soy como soy. Gracias a él he aprendido a levantarme después de caerme, a reírme de todo, a hacer reír a la gente cuando más lo necesita… Esto lo he aprendido de él, lo hemos aprendido juntos. Juntos, desde pequeños, desde que alcanzan nuestros recuerdos. Juntos uno al lado del otro, como siempre, como no podría haber sido de otra manera.

Juntos, así lo hicimos todo desde el principio, desde el 15 de Septiembre del 2000. Aunque haya un día más importante incluso que ése. Hoy, 6 de Febrero del 2014, pero 19 años atrás. En el día de hoy de 1995 nació él, el nombre de mi amistad.

Hoy es su cumpleaños, un día especial para él. Le debería de decir felicidades, pero prefiero decirle que sea FELIZ este año. Prefiero desearle que sus 19 sean inolvidables, y que yo los vea. Juntos, como ha sido siempre. Hoy prefiero darle las gracias, por todos los momentos que me ha regalado, por todos esos recuerdos, esas batallitas, esos sentimientos, esas risas, que también fueron lágrimas en algunas ocasiones. Por todo esto y mucho más, le debo más de lo que le podré pagar en vida. Gracias, Deme, por todo esto. Gracias, te repito, por ser como eres y por significar tantísimo para mí. Te doy las gracias y las felicidades a la vez, porque te las mereces. Esto… y todo lo que un hombre se pueda merecer.

Felicidades, por haberte convertido en el hombre que hoy eres, en el amigo que siempre estuvo ahí. Gracias, en nombre de mi pasado, en representación de mi yo futuro, por ser el amigo que siempre estará, cuando, y donde más lo necesite.

Para ti, Deme.

Gracias. Por todo.

 
Deja un comentario

Publicado por en febrero 8, 2014 en Especial

 

Tal día como hoy, se abrió el telón…

Bajó la mirada, cerró los ojos y oyó cómo el telón se abría lentamente para que su vida comenzase entre el 1996 y 1997.

Desde entonces, la llaman Nazaret, y seguramente ya desde ese instante se sentía atraída por los nervios, el calor de los focos, las miradas cómplices, los aplausos finales, los rostros del público… En definitiva, el teatro llenaba su vida. Y ella llenaba de teatro la vida de los demás. Yo, tuve la suerte de conocerla a fondo en esta faceta, en su faceta de actriz, donde ella se siente más cómoda. Me ha acompañado en cuatro magníficas obras, encarnando a mi hija, mi mujer, mi duende… pero sobre todo, sobre todo, me ha acompañado en mi amor por el teatro. Un amor que lo lleva dentro, que lo vive como ya quisieran muchos vivirlo. Un amor que no ha cesado de crecer nunca, que siempre ha ido aumentando para llenarla cada vez más de ganas de la siguiente actuación.

Pero esta pequeña estrella no es solo actriz. Tengo el privilegio de considerarla mi amiga. Crecimos juntos en esto del teatro, formando unos lazos entre nosotros que siempre estarán ahí. Hoy, hoy es su cumpleaños. Pero más que felicidades yo, por mi parte, le tengo que dar las gracias. Gracias por amar este arte tanto como lo amo yo. Gracias por dejarme crecer contigo. Gracias, Nazaret, por permitirme subir a un escenario junto a ti. Gracias por compartir esta experiencia conmigo. Nunca dejes que nada ni nadie te cambie. En ninguna de tus facetas. Porque eres increíble. Felicidades por tu décimo séptimo cumpleaños, y felicidades por haberte convertido en la persona que hoy eres. Gracias por dejarme empezar este proyecto conjunto contigo, es todo un honor poderlo compartir con mi actriz referente. Porque tú, sin quererlo ni beberlo, te has convertido en mi actriz referente.

Antes de terminar quería recordarte que no solo me tienes aquí como actor, sino que me tienes como amigo.

Abrió los ojos, miró hacia las butacas y empezó la función de su vida. Algunos solo vieron la obra. Otros afortunados se subieron al escenario a acompañarla en la actuación de su vida.

Para Nazaret,

mi hija, mi mujer, mi duende…

mi actriz, mi amiga.

 
Deja un comentario

Publicado por en diciembre 30, 2013 en Especial